Pero Luis no quería acordarse de lo que había sido la tarde de la despedida. La casa ahí... con toda la infancia.
El jardín donde el y Nico habían jugado a la guerra.
Los dos perros indiferentes y espúpidos.
Ahora... casi... era capaz de olvidarse de todo eso.
...mientras bebía la taza de cafe que Laura le alcanzaba sonriendo.
Dijo SÍ.
No hay comentarios:
Publicar un comentario