Llamado a la plena luz de su nombre el íncubo se hubiera desavanecido...
...tan débil e inane como cuando pisaba la tierra.
Pero Laura seguía callando el nombre de Nico, y cada vez que lo callaba, lo hacía en el momento presiso en que hubiera sido natural que lo dijiera... pero era allí, es allí donde exactamente lo callaba, lo calla.
Luis sentía otra vez su presencia... la de Nico... en el jardín de Flores. Escuchaba su tos discreta preparando el mas perfecto regalo de bodas imaginable, su muerte en plena luna de miel de la que habia sido su novia, del que habia sido su hermano.
Un beso y el adiós.
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