martes, 7 de febrero de 2012

fragmentaciones siete. De la cortesía.

Después había como una estrellita azul la pluma que se enganchaba en el papel, la exclamación de fastidio de mamá... y entonces unas reflexiones melancólicas sobre lo sola que se quedaría, pero ese era el destino de los viejos, los hijos son golondrinas que se van un día, hay que tener resignación mientras el cuerpo vaya tirando. Y entonces resurge como "la señora de al lado"... ya sus muecas no hablaban y sus sentidos no sentían, sintió.

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