jueves, 26 de enero de 2012

fragmentaciones cinco. De la cortesía.

Mamá había parecido comprender, ya no lloraba a Nico ni andaba como antes por la casa............. con la fría y resuelta recuperación de los viejos frente a la muerte.


Pero Luis no quería acordarse de lo que había sido la tarde de la despedida. La casa ahí... con toda la infancia.


El jardín donde el y Nico habían jugado a la guerra.


Los dos perros indiferentes y espúpidos.


Ahora... casi... era capaz de olvidarse de todo eso.


...mientras bebía la taza de cafe que Laura le alcanzaba sonriendo.


Dijo SÍ.



martes, 24 de enero de 2012

fragmentaciones cuatro. De la cortesía.

pero Laura las releía, a las mujeres les gusta releer las cartas,   mirarlas de un lado y de otro, parecen extraer un segundo sentido cada vez que vuelven a sacarlas y mirarlas. Las cartas de mamá eran breves, con noticias domésticas, una que otra referencia de orden nacional (pero esas cosas que ya se sabían por los telegramas Le Monde, llegaban siempre tarde por su mano). Hasta podía pensarse que las cartas eran siempre las mismas... escuetas y mediocres... SIN NADA INTERESANTE.

Lo mejor de mamá era que nunca se había abandonado a la tristeza.

La tristeza que debía causarle la ausencia de su hijo y su nuera.

Ni siquiera al dolor -tan a gritos, tan lágrimas al principio- por la muerte de Nico. 

Nunca, en dos años que llevaban ya en París, mamá había mencionado a Nico en sus cartas. Era como Laura, que tampoco lo nombraba y hacías más de dos años que Nico había muerto.
La repentina mención de su nombre a mitad de la carta era casi un escándalo.

...ya el nombre se situaba en una frase incomprensible y absurda, en algo que no podía ser otra cosa que un anuncio de senilidad.

De golpe mamá perdía la noción del tiempo... se imaginaba que...

...un punto apenas marcado con la débil tinta azul comprada en el almacén del barrio, y a quemarropa:

"Esta mañana Nico preguntó por USTEDES." El resto seguía como siempre: la salud, la prima Matilde se había caído y tenía la clavícula sacada, los perros estaban bien. Pero Nico había preguntado por ellos.




jueves, 19 de enero de 2012

fragmentaciones tres. De la cortesía.

Contestó su carta limitándose a las menudas noticias de las últimas semanas, y dejó para la posdata una frase rectificatoria: "De modo que Victor habla de venir a Europa. A todo el mundo le da por viajar, deben ser las agencias de turismo... Decile que escriba; decile lo de nuestra casa."

lunes, 16 de enero de 2012

fragmentaciones dos. De la cortesía.

Ahora Laura volvía a tener la pesadilla.


Soñaba mucho, pero la pesadilla era distinta, Luis la reconocía entre muchos otros movimientos de su cuerpo, palabras confusas o breves gritos de animal que se ahoga. Había empezado a bordo cuando todavía hablaban de Nico, porque Nico acababa de morir y ellos se había embarcado unas pocas semanas después. 


Una noche, después de acordarse de Nico y cuando ya se insinuaba el tácito silencio que luego se instalaría  entre ellos, Laura lo despertaba con un gemido ronco, una sacudida convulsiva de las piernas, y de golpe un grito que era una negativa total...
... un rechazo con las dos manos y todo el cuerpo...
       ... y toda la voz de algo horrible que le caía desde el sueño como un enorme pedazo de materia pegajosa.


El la sacudía, la calmaba, le traía agua que bebía sollozando... acosada aún a medias por el otro lado de su vida.

jueves, 12 de enero de 2012

fragmentaciones uno. De la cortesía.

De calle en calle fue sintiendo cómo le costaba situarse en el presente, en lo que tendría que suceder media hora más tarde. 

La carta de mamá lo metía, lo ahogaba en esa realidad de esos dos años de vida en Paris, la mentira de una paz traficada, de una felicidad de puertas para fuera, sostenida por diversiones y espectáculos, de un pacto involuntario de silencio en que los dos se desunían poco a poco como en todos los pactos negativos. 

Sí, mamá, sí, pobre Boby sarnoso mamá. Pobre Boby, pobre  Luis, cuánta sarna, mamá.