lunes, 16 de enero de 2012

fragmentaciones dos. De la cortesía.

Ahora Laura volvía a tener la pesadilla.


Soñaba mucho, pero la pesadilla era distinta, Luis la reconocía entre muchos otros movimientos de su cuerpo, palabras confusas o breves gritos de animal que se ahoga. Había empezado a bordo cuando todavía hablaban de Nico, porque Nico acababa de morir y ellos se había embarcado unas pocas semanas después. 


Una noche, después de acordarse de Nico y cuando ya se insinuaba el tácito silencio que luego se instalaría  entre ellos, Laura lo despertaba con un gemido ronco, una sacudida convulsiva de las piernas, y de golpe un grito que era una negativa total...
... un rechazo con las dos manos y todo el cuerpo...
       ... y toda la voz de algo horrible que le caía desde el sueño como un enorme pedazo de materia pegajosa.


El la sacudía, la calmaba, le traía agua que bebía sollozando... acosada aún a medias por el otro lado de su vida.

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